
Las parejas en la actualidad por alguna razon ya no se compremeten, ni tiene la paciencia para tratar de solucionar los problemas, Cuando las parejas atraviesan periodos de crisis, es frecuente que en algunas o en muchas de ellas, surjan las inevitables preguntas: ¿Es preferible terminar con el matrimonio?, ¿qué pasará con los hijos?, ¿será mejor seguir juntos hasta que los hijos crezcan?, ¿sufrirán menos, aún cuando nos ven discutir y pelear con frecuencia? ¿Será mejor que me sacrifique como mujer u hombre y continúe en una relación que ya no me gusta, sólo por mis hijos?, ¿Hay una edad dónde la separación les afectaría menos a mis hijos? etc. Por motivos de infidelidad, entendiendo que ésta deja heridas y dolores que resultan imperdonables o que han afectado tanto a la pareja que ya no son los mismos.
Otra causa, es la comúnmente llamada “incompatibilidad de caracteres” y esto sí es una triste realidad. Se manifiesta en una incomodidad de vivir al lado de una persona totalmente distinta, con costumbres opuestas, lo que hace que la vida cotidiana sea imposible.
Los desórdenes sexuales, que pueden ser la perdida de la libido, la relación sexual con falta de respeto, las prácticas sexuales sádicas, la bisexualidad cuando es descubierta dentro del matrimonio. En otros casos la impotencia y la eyaculación precoz pueden ser motivos suficientes para producir un verdadero desencuentro en la pareja.
La agresión y los golpes suelen ser una causa inminente de divorcio ya que destruye no solo el afecto sino la salud mental de todos los miembros de una familia.
Cuando una pareja no se quiere más, no logra resolver sus conflictos, ha perdido el interés por el otro y las peleas se apoderan de sus vidas, la separación por dolorosa que sea, puede transformar este panorama desolador en una segunda oportunidad para todos los involucrados.
Ahora depues de meditarlo mucho encuentro que hay cosas en la vida que se aprenden sin tener que vivirlas, pero cada quien decide cómo aprender. Nunca fue necesario un divorcio para que un hombre aprenda a tratar a su mujer; no es necesario tener una deuda para que decida no endeudarse. Debemos ser personas sensatas y reconocer que hemos cometido ciertos errores en la vida y sólo estamos cosechando lo que sembramos. En la vida pasamos ciertos procesos que a veces entendemos el porqué y a veces no, pero debemos pasar.
Las despedidas forman parte de la vida, son una realidad innegable e ineludible. No se puede estar vivo sin pasar por el proceso de decir adiós. Nos despedimos de personas a las que amamos, de ciclos (laborales, amorosos, amistosos), de mascotas, de ideas, de sueños, de momentos.
Vivir y crecer implica aprender a decir adiós. Difícilmente puede verse el futuro cuando nuestra mirada está puesta en el pasado o en el suelo porque la tristeza nos impide levantar la cabeza.
Tú, ¿a qué temes despedirte? ¿Te da miedo la muerte? ¿Temes perder a tus seres queridos? ¿Temes perder tus posesiones materiales? ¿Temes perder a tu perro, tu gato o mascota? ¿Temes acabar los estudios? ¿Temes decirle adiós a tu enfermedad? ¿A la salud?
Cada uno de nosotros se aferra a algo y concentra toda su energía en mantenerlo.... tarea agotador y muchas veces inútil puesto que no podemos aferrarnos al tiempo y al transcurrir de los minutos sobre la vida, sobre las personas, los seres y las cosas.
Nada es para siempre.... aunque querramos aferrarnos al tiempo.