
Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy lejano, el mundo de las hadas y el humano estaban separados por un cristal mágico.
Nuestro mundo, el mundo mortal, no era como lo conocemos ahora, nuestro mundo era de un color gris, no existían los colores, era un mundo donde todo en el era opaco, oscuro y triste, las casas eran grises, la gente no tenía ilusión, incluso el cielo era siempre gris.
En nuestro mundo vivía una niña y todos los días paseaba muy triste y sin ganas de hacer nada, un buen día vio con sorpresa una esfera en el cielo le picó la curiosidad y con sorpresa pudo comprobar que lo que veía era un mundo muy bello.
Sólo las hadas podían conseguir ver lo que pasaba al otro lado, mientras, en el mundo de las hadas todo era perfecto el color brotaba por todos los lados, reinaba la luz y la felicidad, el rojo, naranja, amarillo, verde, celeste, azul y violeta tomaban protagonismo y explotaban con una fiesta muy peculiar de colores la alegría en el mundo de las hadas reinaba, no conocían lo oscuro, lo opaco, lo triste, sin embargo, existía.
Al mundo de las hadas comenzaron a llegar noticias, sorprendentemente, una niña humana tenía un poder, el poder de la comunicación con el mundo mágico y sus noticias eran muy malas. Al otro lado en el mundo humano, habitaba la desesperación el caos, un hada muy joven y hermosa, que se sentía muy apenada por el mundo triste y gris en el que vivían los humanos, Iris que así se llamaba el hada, lloraba desconsoladamente y soñaba con poder cruzar el cristal y poder llevar un poco de alegría al otro lado.
No dudando pidió consejo a sus amigas y un día idearon un plan, crear un puente con polvo mágico con sus alas y les unirían con el mundo humano y así Iris podría cumplir su sueño y eso fue lo que hizo, con los siete colores de cada una de sus alas, edificarían un arco para Iris, pudiendo ser un punto de encuentro, dicho arco iris traspasaría y se comunicaría con el mundo humano.
Y dicho y hecho nuestra amiga traspasó el cristal mágico hasta nuestro mundo e iris pudo contemplar con horror lo que veía y comenzó a llorar y sus lágrimas al mezclarse con el polvo mágico de las hadas llenaron todo de color y el mundo gris se empezó a transformar en un mundo de colores y luz.
Cuando la niña humana se dio cuenta de lo que estaba pasando corrió para dar las gracias a sus salvadores encontrándose con las hadas, Rocío se presento a Iris y el hada en prueba de su amistad le dejó una gota de amor.
Desde entonces, cada cierto tiempo Iris, Rocío y sus siete amigas recargan de color nuestro mundo.
Piensa en ello cada vez que veas un arcoíris y unas finas gotas de lluvia mojen tu cara.
Nuestras amigas Iris y Rocío nos han venido a visitar, entonces podrás observar que hay algo mágico en los arcoíris, algo que fascina y te traslada al más allá.