Soneto con personaje peculiar
El
Nadie resultó ser personaje,
lo pueden apreciar por todas partes
y aunque a todo le imprime ciertas artes
no le brinda la gente un homenaje.
Adquiriendo presencia con coraje
no puedes tú decir que lo descartes
pues a veces de miércoles a martes
casi a todos nos viene bien el traje.
Del terco recorrido de mi vida,
cuando al fin decidí movilizarme,
me detengo un momento y yo les digo
que a
Nadie ni venero ni maldigo
y que
Nadie me dio la bienvenida
porque ya
Nadie viene a visitarme.
Sonetillo en tetrasílabas
Argamasa
revolviendo,
construyendo
va la casa.
La coraza
confundiendo,
conteniendo
la terraza
Calurosa
la estación,
presuntuosa
construcción,
ah, qué hermosa
percepción.
Sonetillo de tres
Un verso
de tres
que ves
inverso.
Diverso
revés
al mes
converso.
Domina
sin miedo
camina
sin hielo
la mina
del cielo.
Denuncia -sonetillo trisílabo-
Boxeo
de rico
de chico
lo veo.
Oteo
replico
critico
toreo.
Presentes
operan
carentes
nos vieran
ausentes
debieran.
Décimas a Don "Cheque" Cisneros
Cuentan voces populares
dichos de Cheque Cisneros
quien componiendo boleros
se burlaba de sus pares
como esto de sus trovares:
una “letra” le cobraba
un ser que se apersonaba
en su casa ‘e la ribera;
sin inmutarse siquiera
así fue que contestaba:
Si tú esa “letra” me dejas
música puedo ponerle
para así satisfacerle
buen sonido a sus orejas.
Replicaba el de las quejas:
“Es letra que se venció”
y el Cheque le respondió:
pues si se vence el acero
¿qué espera fiel compañero
del papel que uste’ escribió?
Dicen que esto que les cuento
es la pura realidad
parece barbaridad
pero tiene buen sustento
Al del banco no contento
que dijo en tono catrino:
“sólo dígame, padrino
cuándo tendrá mi dinero”
le contestó lisonjero:
“si yo no soy adivino”.
Décima de una
Yo no sé por qué te doy
si tú te vas por el mar
es que ya no ves el par
por el que dos o tres doy
ya no sé si soy quien soy
si el que te da por tu bien
o el que va por áhi con quien
si le vio por él el mal
o si es un tal por cual
que de tres da diez por cien.
Sonetillo bisílabo
Tan
pa’l
tal
san.
Dan
sal
mal
pan.
Hoy
cien
soy
quien
voy
bien.
Décima -Vegetales aplicados-
El limón, ¿de qué presume?
si tan solo es amargura,
el jitomate, dulzura
y la cebolla el perfume
que en problemitas nos sume;
lechuga fresco regaño,
la calabaza, un engaño
y por último el elote
transgénico de rebote
transformado año con año.
Soneto triste
La ausencia de tu ser produce llanto
en horas vespertinas del invierno
te extraño, no lo niego, cuerpo tierno,
distante de escuchar feliz tu canto.
Resguardo bajo llave gris tu manto
con la memoria fiel en este eterno
quisiera abandonar el negro infierno
y así poder gritar: “te quiero tanto”.
En esta soledad de primavera
hoy sigo sin captar lo que no diste
no entiendo, te lo juro, compañera,
lo que con tanta fuerza me pediste
así que ya es mejor dejar la espera
y terminar este soneto triste.
Estados –la otra–
Vivo
exiliado de tus besos
con imperiosa necesidad
de alejarme del terruño
recorro el mundo
el mío.
Tomo
el mando
de mi ejército interior
y me ejercito en esta soledad
atrincherado
impregnado
con el jugo poético
de esta fiebre última.
Capitalizo
sin embargo
todos los juegos aprendidos
a tu lado.
No muero,
me desvivo;
me desprendo sin encenderme de tu luz.
Manifiesto
en suma
el fin
de mi vida
anterior
y el principio
de
la otra.
Soledad ausente

Me acerco a la ventana
cual deshojada margarita
el tiempo invita a la palabra
a celebrar un maridaje
no de humanos por cierto
sino de imágenes serenas.
Los pétalos caídos
renacen uno a uno
para recorrer el día… la noche…
la vida.
Miro mis manos…
deshojadas… limpias.
Me acerco a la ventana
la enramada porta nuevas
es mi amada por instinto
soledad y laberinto
que conjuga las caricias
y conjunta en la canción
alimento de mi voz desgarradora.
Me aproximo a ti
cada vez más
querida ausencia
y mis manos
vacías
no portan arma alguna
sólo silencios
también y por demás desgarradores.
La soleddad sola
se apiada de mi esencia
y la ausencia, eterna amada
alimentan en mí esperanza toda.
Eso es todo
en el cántico primero
yo me acerco
y tú
me aceptas.
Eso es todo
amada mía, fiel compañera
ausente de mí hasta ahora,
ausente de mí
ya no más,
a ti me entrego
por siempre.