La verdad es que estoy algo decepcionado con la sociedad actual, no sólo con la española, sociedad a la que pertenezco, sino con la sociedad occidental en general. Considero que hay una falta total de motivación y de compromiso hacia principios y valores fundamentales, nos hemos instalado en la comodidad y clamamos al cielo sobre presuntas injusticias pero no hacemos nada para evitarlas. Os mostraré un ejemplo, nada de política, un ejemplo de aquí mismo, un ejemplo que todos conocéis. Todos sabéis que el Sr Melero, perdón a los señores, destruyó los grupos más populosos de esta red. ¡Podéis creer que hay gente de esta red apuntada en la suya!, sí, como leéis, hay gente que sabe que este señor destruyó el trabajo de 250 personas de esta red y aun así permanece apuntada en su red. Lo mismo sucede con Javier, conocido como el destructor de 1001 poemas, ¿podéis creer que pueda haber gente de 1001 poemas apuntada a su red?, sí, los ahí, hay gente que vio arruinado su trabajo por este señor y encima van y se apuntan a su red, ¿Cómo puede ser posible? Yo no les achaco nada a estas personas, que para nuestra desgracia son muchos, si les rogaría que reflexionaran sobre su actitud, gracias a ellos personas como Julián Melero o Javier habitan entre nosotros, si estas personas fueran consecuentes y dieran de lado a personas como estas, estas desaparecerían de la red pues sabría que sus acciones inevitablemente y como debería ser, les producirían rechazo y marginación. Desafortunadamente no es así, personas reprobables como Julián Melero o Javier seguirán habitando entre nosotros, continuaran como hasta ahora, destruyendo el trabajo ajeno sin pudor alguno sabiendo que las mismas personas a las que han perjudicado ¡se apuntan en sus redes y les bailan el agua!
Este ejemplo se puede extrapolar perfectamente a otros ámbitos, por ejemplo la política, los políticos nos engañan impunemente, en el parlamento, en las campañas electorales y luego los votamos alegremente, nos engañan y nos perjudican y luego vamos y los votamos, como Melero y Javier, nos destrozan nuestro trabajo y luego nos apuntamos en sus redes. ¿Qué sucedería si hiciéramos pagar a los políticos por sus mentiras?, que pasaría si las próximas elecciones votáramos al político que no mintió, yo os lo diré, que ya no lo harían más, que nos respetarían.
En fin, tenemos justo lo que merecemos, tenemos los políticos que merecemos y todo lo que nos sucede es por nuestra culpa, mientras no seamos capaces de pasarle factura a las personas que nos engañan y perjudican, Julián Melero y Javier podrán seguir haciendo de las suyas.
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