
Mis queridos amigos… ¿Quién no ha sentido la necesidad de volar? De buscar la libertad y sentir en tu rostro el aire, la brisa jugueteando con tu pelo.
Juan Salvador Gaviota es una gaviota, adora volar sobre todas las cosas. Por ello, lo único que hace y para lo único que vive es para practicar su vuelo para alcanzar la perfección, el no hace lo que el grupo: comer y dormir. Él es distinto de los demás esto hará que lo echen por no respetar la tradición de las Gaviotas.
Pero Juan, a pesar de estar solo y exiliado sigue practicando y persiguiendo su meta, su único sueño, pero no es fácil, nada fácil para nuestro amigo, golpe tras golpe sube al cielo donde conoce a Chiang, quien le enseña a desplazarse tan rápido como el pensamiento y a moverse en el tiempo, y Rafael le ayuda a alcanzar la perfección del vuelo instruyéndole desde su llegada.
Finalmente, Juan Salvador decide compartir con su familia todo lo que ha conseguido vuelve para enseñar a las gaviotas que deseen aprender a volar ante todas las cosas, lo que ha aprendido.
Una cuantas gaviotas le siguen coge un discípulo llamado Pedro, y ocho más mientras tanto la bandada les rechaza porque son exiliados, pero poco a poco algunas gaviotas abandonan la bandada para volar como sus compañeras. Al final Pedro se estrella contra una roca y Juan le devuelve a la vida y le da a elegir lo qué prefiera, si vivir y enseñar a la bandada, o ir al otro mundo, Pedro responde la primera opción. Los amigos se separan y es cuando descubre Pedro que él es como Juan Salvador puesto que nadie tiene límites a la hora de conseguir lo que desea.
Este libro lo leí hace tiempo y hoy ha venido a mi memoria, nos hace reflexionar sobre muchas cosas, la libertad de expresión aceptar todas las opiniones y aspiraciones.
No hay ninguna y repito ninguna opinión que sea más válida que otra, no hay un punto de vista más valido que otro. Cada uno ve las cosas de una manera y todas ellas son igualmente válidas. No hay dos puntos de vista iguales, tampoco hay dos personas iguales, cada uno enfoca las cosas con distinta perspectiva.
Creo que todos debemos dejarnos llevar por nuestras aspiraciones y no sólo realizarlas, sino perfeccionarlas y además compartirlas. ¡Dejemos volar a nuestra imaginación, dejemos volar a nuestro JUAN SALVADOR GAVIOTA!
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