Haciendo limpieza del ordenador me encontrado este relato, quiero que me deis vuestra opinión.
Gracias.
Las nubes se amontonaban en el cielo y la amenaza de tormenta era inminente, de pronto empezó a llover y los relámpagos iluminaban el cielo, cuando a lo lejos vieron un gran caserón y decidieron refugiarse en él.
Parecía estar abandonado, la noche estaba desapacible, pero la verdadera amenaza estaba por llegar, estaban entrando en una capilla en ruinas donde se refugiaban dos mujeres.
Los acontecimientos se desarrollaron a una velocidad de vértigo y entraron en ese lugar tan extraño, Carmen no tenía curiosidad lo que estaba pasando, no le interesaba en absoluto, pero era mayor la curiosidad que no le permitía pensar muy bien.
Era un caserón antiguo las maderas del suelo chirriaban y a cada paso que daban, parecía que el suelo iba a quebrarse.
Querían sentir miedo habían hecho una apuesta de quien iba aguantar y parecía que todo era una broma.
Se podía distinguir las carcajadas de los chicos, es natural, la cosa estaba saliendo como ellos habían planeado, estaban muy seguros, pero no contaban con el factor sorpresa.
Fernando lo que tenía que hacer era tirarse de una vez a su amiga y dejarse de historias, pero aquella noche algo iba a suceder
Fernando defendía las locuras de sus amigos era un chico sensible y Carmen tenía derecho a no estar segura de sus sentimientos, estaba muy harta de que constantemente la trataran como una niña tonta y bastante mona pero que si Fernando reflexionaba, comprendería que no era el camino apropiado, ella quería algo más, no quería ser el plan de una o un par de noches, de verdad, porque además no era el hombre más adecuado para ella, no tenía personalidad y se dejaba llevar muy fácilmente.
Las cosas se empezaron a complicar en el suelo de la habitación había unos restos de animales muertos, daba la sensación de que habían estado haciendo alguna clase de adoración, o ¿era solo una broma macabra, muy bien planeada?, el cóctel se preveía explosivo.
Además, Carmen ya se estaba cansanda y se sentía especialmente reticente. Quizá no le había gustado tener que mentir a su hermana para salir de casa, aunque sólo fuera por dos días
–eso había dicho Carmen_ o quizás sospechaba que le ocultaban cosas, pero el hecho es que no estaba de buen humor y no perdía ocasión de demostrarlo.
Carmen se levantó para bajar al sótano, se percató de que se había quedado sola en aquella habitación.
_No sé en lo que estaría pensando.
Sin pensárselo dos veces, empezó a bajar la escalera, cuando de su interior se escuchó un grito aterrador.
Algo peludo le rozó la pierna, sin embargo, ni se inmutó continuando el recorrido a la puerta del sótano.
No necesitó volverse para saber que Fernando le espiaba desde la puerta, su olor penetrante rebasaba la frontera que les separaba, muy rápido bajó las escaleras.
_ ¿Qué diablos haces aquí?
Le preguntó Fernando enfadado
_ ¿No te han enseñado a respetar la propiedad privada?
_ Carmen al acercarse reparó en el gatito que le había rozado antes y jugueteaba con un hilo que sobresalía de su falda, dejándose caer sobre las piernas.
De pronto empezaron a salir gatitos y más gatitos.
_ Oh… ¡qué monada! ¿Cómo se llaman?
_ ¡Qué bonito! –Carmen quiso acariciarlo, pero el gato retrocedió le bufó y saltó al suelo para escapar no sin antes dejarle un regalo, un gran arañazo en su mano.
Fernando eres tan despiadado que andas recogiendo gatitos abandonados que alma tan sensible, se reía ahora ella y esto Fernando no le estaba gustando.
_ Aquí la única mascota molesta que he cometido el error de recoger eres tú.
Le contesto muy insolentemente.
Carmen le miró con desdén mientras subía por las escaleras.
_ ¿a quién quieres dar miedo?
Había conseguido ponerla de mal humor. Le dio la espalda avanzando, su amiga habría ido fuera un momento. Seguro que querría un poco de independencia.
El grupo había desaparecido.
Cuando minutos después llegaba a la casona, muy nerviosa su amiga salió a recibirle con gesto de preocupación.
_Carmen, los chicos han desaparecido.
_ No sé cómo ha sido. Yo estaba tranquilamente observando una pareja de roedores, cuando me ha parecido que había mucho silencio, los he llamado y ya no estaban.
De repente se abrió la puerta, saliendo una pareja de ancianos bastantes siniestros
_ No se preocupen, el cementerio no es muy grande y no creo que hayan salido de él. La encontraremos en seguida.
Le invito que se queden a pasar la noche.
Lo que ocurrió a continuación, Carmen no lo habría esperado jamás.
Continuará
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